@Antoniohorvath se la juega por explotación transparente, pública y estatal del Litio
En esta columna de opinión enviada por el Senador RN y líder medio ambiental, expresa su preocupación por la forma en que el gobierno de Sebastián Piñera está llevando a cabo la licitación por el Litio. La califica como: “Una subasta pública al mejor postor de un mineral estatal no concesionable, con un número cerrado de participantes, y un final bastante predecible”
ESTADO Y LITIO.
El reciente inicio de un proceso de licitación para la explotación de litio ha dado origen a una serie de observaciones de diversos sectores en relación a cuál es la verdadera importancia de este recurso para nuestro país y la forma en que se debería aprovechar.
En Chile el litio es un mineral al cual se le otorgó el carácter de “estratégico” a finales de los años 70, lo que se ha mantenido a la fecha, por lo que no es una sustancia que sea legalmente concesionable a privados, sin perjuicio de lo cual el Estado históricamente lo ha explotado bajo la fórmula de “contratos especiales de operación del litio” (CEOL), mediante los cuales se le entrega precisamente su producción a privados bajo la condición de pago de un cierto precio y el cobro de un determinado royalty, fijándose además un límite de producción y vigencia de dicha operación. Es así como por esta vía dos empresas privadas son las que actualmente concentran la exportación nacional de este recurso: la Sociedad Chilena del Litio (SCL) la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich, SQM).
No obstante que el litio en sus diversas formas es abundante en la mayoría de las regiones del mundo, durante el año 2011 Chile aportó el 37% de la producción mundial, seguido por Australia con el 30%, China con un 15% y Argentina con un 12%. Nuestra posición en este mercado se explica por los bajos costos de producción y su cercanía con los puertos de despacho, además de contar con una de las reservas mundiales más importantes de este material, principalmente en el Salar de Atacama.
Cabe destacar que el consumo de este metal se duplicó en los últimos años al pasar de 45.000 toneladas de carbonato de litio a principios de los 90, a superar las 100.000 toneladas en 2007 y 2008; estimándose que la demanda mundial alcance entre 180.000 y 200.000 toneladas en 2020 y entre 320.000 y 350.000 toneladas en 2030. Sin embargo, también se prevé que a partir del uso de nuevas tecnologías la oferta de litio aumente exponencialmente en el mismo periodo lo que podría impactar en el precio.
El litio es el más liviano de los elementos, su densidad es la mitad de la del agua. Con aleaciones es un gran conductor del calor, lo que le permite tener una aplicación cada vez mayor en la confección de baterías, lentes, telescopios, elementos para submarinos, naves espaciales y elementos que captan o guardan la energía, a lo que se debe agregar que sus sales son utilizadas con fines farmacéuticos, sólo por nombrar algunos de sus múltiples usos.
La actual licitación a la que ha llamado el Estado es por 100.000 toneladas métricas de litio metálico hasta el 2030 bajo un 7% de royalty para el Estado, y con un pago mínimo de a lo menos 5 millones de dólares al momento de adjudicarse el contrato. Si bien se trata de un llamado abierto y público, si se considera que para explotar el litio se requiere contar con los derechos de agua necesarios para tal labor, además de las pertenencias mineras respectivas, se concluye que quienes pueden realmente obtener estos contratos no son más de cuatro actores en el mercado.
Así las cosas, en rigor estamos frente a una subasta pública al mejor postor de un mineral estatal no concesionable, con un número cerrado de participantes, y un final bastante predecible; más allá de que Codelco decida participar efectivamente en este llamado, respecto de lo cual no hay certeza no obstante algunas declaraciones recientes de sus directivos.
Lo razonable es que sea el propio Estado quien tome el control de la explotación de este mineral, bajo un marco de operación transparente y eficiente, con respeto al medio ambiente, y que incentive la generación de una industria que permita agregar valor a este mineral, facilitando la producción y desarrollo en nuestro país baterías e insumos para teléfonos celulares, tablets, computadores y demás productos de creciente demanda que lo usan como materia prima.
Asimismo, se debe invertir en innovación a fin de fomentar el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan obtener costos de producción que aseguren márgenes de utilidad sustentables al mediano y largo plazo. Lo anterior en un contexto en que el costo de producción actual de una tonelada de litio en el Salar de Atacama es alrededor de 1.600 dólares, y su valor aproximado de venta alcanza en la actualidad los 5.500 dólares, generando una utilidad que es muy superior a la que se obtiene en otras industrias minerales, tales como el cobre.
De esta forma resulta ineludible que el Estado defina hoy una política de desarrollo del litio que vaya mucho más allá de licitar de tanto en tanto su explotación, y permita impulsar una industria sustentable que agregue valor al mineral a fin de obtener recursos para cubrir las principales necesidades de nuestro país, fundamentalmente aquellas relacionadas con un sistema de salud equitativo y una educación de pública gratuita y de calidad.
El Estado tiene que jugar un rol relevante en la explotación del litio, junto con permitir la participación de un mayor número de empresas en la tarea de agregar valor a dicho mineral dentro de nuestro país; como asimismo en la labor de transparentar la asignación y prohibir especulación del agua en Chile.
Senador Antonio Horvath K.















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